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LA BALMA, SANTUARIO DE MISTERIO, LEYENDA… Y MAGIA NEGRA

  • Foto del escritor: Pam Pam Castelló
    Pam Pam Castelló
  • 3 dic 2023
  • 4 min de lectura

Si Morella ya nos impresionó con su historia, su magia y su belleza, a tan solo 20 minutos en coche encontraremos el espectacular Santuario de la Virgen de la Balma, escenario más propio de la fantástica realidad de películas y libros que de la vida real.


Conduciendo entre montañas, pasando por la localidad de Zorita del Maestrazgo, de repente avistamos lo que parece ser un pequeño campanario naciendo de entre la dura roca de una colina. Este parece estar acompañado por varias construcciones que también

nacen de la misma montaña. Los carteles ya nos avanzan que allí se encuentra el Santuario de la Balma, lugar que no pasa desapercibido ni por belleza, ni por su trasfondo histórico; un trasfondo marcado por misticismo y magia negra. No obstante, para entender esto, tenemos que hablar un poco de la historia del lugar.


Antes de llegar, a unos metros de la acceso principal, nos recibe la espectacular cruz cubierta junto a la calzada gracias a la que el santuario se une con la carretera de Aguaviva. Esta cruz ya se documenta en 1617 y se tiene constancia de una renovación profunda en 1686 y 1770, cuando adquiere esa forma de templete piramidal. En su interior, las pechinas aparecen decoradas con las cuatro virtudes cardinales, las tres teológicas y las buenas obras, pintadas en 1860 por el morellano Juan Francisco Cruella. El «peiró», o cruz, es moderno, habiendo sido repuesto en 1977.


Según cuenta la tradición (de la que históricamente ya sabemos que poco nos hemos de fiar) la leyenda comienza a principios del siglo XIII. A un pastor manco que vivía en ese momento dentro de la cueva donde ahora se encuentra la pequeña iglesia, le pareció ver que había un destello entre las piedras; con el gayato las apartó y allí había la imagen de una Virgen. Ella le pidió que en ese mismo lugar construyera un santuario, de modo que, si el pastorcillo hacía eso, por intercesión divina volvería a tener el brazo que le faltaba. Él fue al pueblo a avisar del hallazgo, con los dos brazos sanos y enteros, de modo que la gente le creyó y fueron todos a buscar a la que acabaría siendo su patrona. y desde ese momento hasta el día de hoy los vecinos de Zorita veneran a la Virgen de la Balma (‘balma’ viene del celta y hace referencia a una cavidad subterránea o cueva). Pese a que en ese momento la llevaron hasta el pueblo, al día siguiente la Virgen apareció en la cueva de nuevo, así que los vecinos del lugar decidieron levantar allí una ermita.


El sitio fue convirtiéndose en lugar de peregrinación, y ya en los siglos XVI y XVII, aquella ermita sufrió modificaciones que la llevó a tener el aspecto que hoy en día admiramos. Pasó a ser un santuario de estilo renacentista que, poco a poco fue recibiendo a peregrinos de diferentes pueblos. La peregrinación popular más grande es algo que hoy persiste ya que es la de la fiesta de la Virgen y se da el 8 de septiembre. Cuentan los historiadores que hubo años en los que iban entre 20.000 y 25.000 personas, pero, por encima del resto, destacaban los que supuestamente estaban endemoniados y buscaban una cura para su mal; eran conocidos como ‘els malignes’, pero... ¿era esto realmente así?


EXORCISMOS Y RITUALES DE MAGIA NEGRA EN LA BALMA


La realidad es que la mayoría de esos endemoniados eran epilépticos, enfermos mentales o esquizofrénicos; los asistentes a los ritos eran en su mayor parte gente analfabeta, pobre, hambrienta, fácilmente manipulable e impresionable. Ese típico perfil de personas que, en la época, suponía un público tremendamente supersticioso al que las «Brujas» y «Espiritistas» (a ver, seamos claros, que estamos ya en 2023, y llamémoslos cuentistas, timadores y peseteros sin escrúpulos en su mayoría) aterrorizaban y sacaban el poco dinero que tenían.

Muchos pensaréis que estas historias son propias de siglos lejanos, pero la realidad es que hasta los años 30 del pasado s.XX así seguía siendo. Fue precisamente en 1930 cuando el investigador Alardo Prats se adentró en esos rituales y acabó escribiendo el libro Tres días con los endemoniados, en el cual relató el horror de vivir aquel momento. Era realmente apoteósico ver cómo entraban personas a la fuerza, gritando, echando espuma… allá se reúnen las brujas conocidas como ‘caspolinas’ y recaban en grupo mientras realizaban otros actos simbólicos que eran parte del rito.

Este ritual daba comienzo al anochecer, marcado por la luz de las velas, alrededor de la verja dentro de la cual estaba la imagen de la Virgen. Lo más llamativo y contradictorio es que la iglesia nunca estuvo del lado de estos ritos; siempre miró hacia otro lado hasta llegar al punto que el obispo de turno presionaba al párroco para que intentara disuadir como fuera posible aquellos exorcismos.

Tras la Guerra Civil, y después de 3 años de parón a causa del conflicto bélico, cuando en 1939 las brujas caspolinas volvieron para reanudar los ritos anti satánicos, se encontraron con la total oposición de la Guardia Civil y fue en ese momento cuando se finalizó este tipo de actividad.

Durante muchos siglos la Balma forjó a fuego su leyenda que ha ido alimentándose de sucesos posteriores, como la quema de imágenes y saqueos en la Guerra Civil o el feroz incendio del santuario en 2011.


DATOS ARQUITECTÓNICOS E HISTÓRICOS DE INTERÉS


  • Presenta fachada con balcones, balaustres y muros de cañizo y cal. Un largo tramo de escaleras ascendentes conduce a la gran casa hospedería. A ambos lados de la puerta de acceso, se encuentran las escaleras que conducen al piso superior, donde se estructuran diversas dependencias, destacando la llamada sala de las danzas, de mayores proporciones y con arcos de medio punto cegados.

  • La ermita y su fachada junto al campanario, fueron realizadas en 1667. La portada, de trazas sencillas, aparece flanqueada por dos pilastras estriadas de origen dórico, entablamento clásico y frontón abierto en el centro. Sobre éste, una pequeña hornacina, rematada con frontón, alberga la moderna imagen de la Virgen del Perdón, que sustituye a la antigua desaparecida.

  • En su interior, la iglesia-cueva es de forma irregular, no conservándose ninguno de los antiguos altares ni la primitiva imagen de la Virgen, destruidos en la guerra civil. Existen altares modernos destacando la artística reja que cierra el camarín, forjada en 1594.

 
 
 

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