MORELLA, UN VIAJE AL MEDIEVO
- Pam Pam Castelló
- 16 nov 2023
- 7 min de lectura
Hablar de Castellón es hablar de joyas y maravillas espectaculares que incluso se reconocen y admiran a nivel nacional. Una de ellas es Morella, una ciudad antigua y amurallada localizada en el interior de la provincia de Castellón. El pueblo es la capital y centro administrativo de la comarca de Els Ports, en la histórica región del Maestrat.

La historia de Morella inicia mucho antes de lo que la gente puede llegar a pensar; sus orígenes se remontan a la Prehistoria, con la presencia de dinosaurios. Esta más que única y excepcional etapa de su historia puede descubrirse en el museo Tiempo de Dinosaurios, situado en el mismo instante en el que atravesamos el portal de Sant Miquel, una de las entradas principales de la localidad y que fue construida en el s.XIV. La evolución y crecimiento del pueblo queda marcada por aquello acontecido en tiempos del Neolítico, de la Edad del Bronce, por la presencia de íberos, romanos, musulmanes, judíos, cristianos… quienes pudieron apreciar la fortaleza inexpugnable que fue el lugar.
Su castillo, el cual corona la población y le aporta toda su personalidad, ya que es la construcción gracias a la cual reconocemos sin dudarlo a Morella ya a lo lejos, ha sido testigo junto a sus murallas del paso de figuras como el rey Abderramán III, el Cid Campeador, Jaume I, San Vicente Ferrer, el papa Luna, el rey Fernando I, y un largo etc de grandes personalidades y autoridades de cada época histórica.
Si queremos establecer los inicios históricos de la población, debemos rescatar la figura de Jaume I, quien, tras derrotar a los musulmanes que llevaban años ocupándola, entró triunfante en la ciudad el 7 de enero de 1232 tras duras negociaciones con el noble aragonés Blasco de Alagón, quien tenía la promesa del rey de quedarse con todo lo conquistado. Pero el rey quería la ciudad amurallada y dijo a su Caballero que “Morella no es lugar para ningún hombre del mundo, sino para un rey, porque valía tanto como un condado con sus posesiones” La conquista cristiana y la época medieval convierten a Morella en ciudad de privilegios. Su esplendor queda marcado por ser eje de la Corona de Aragón, y porque el pueblo siempre sería del Rey.
Uno de los acontecimientos históricos que no pueden obviarse y que son de gran magnitud, tanto que de él dependía incluso el futuro de Europa, fue el hecho de que Morella fuera el escenario elegido para albergar reuniones relacionadas con el Compromiso de Caspe con el fin de solucionar el Cisma de Occidente: en 1410 Martín el Humano murió sin descendencia, decidiendo que su sucesor lo eligieron nueve compromisarios, uno de ellos era el morellano Domingo Ram que en 1412, cuando decidieron que Fernando de Antequera fuera el sucesor, era obispo de Huesca. En 1414 se reunieron en Morella el papa Luna (Benedicto XIII), el rey Fernando I y fray Vicente Ferrer con el objetivo de acabar con el Cisma de Occidente, tiempo en el que había tres Papas diferentes. Las negociaciones duraron cincuenta días sin solución, El rey y Vicente Ferrer abandonaron la obediencia del papa Luna que se quedó aislado en Peñíscola hasta su muerte.
En los años venideros destaca la dura sucesión de golpes como supusieron las Guerras de Sucesión en el s.XVIII, las Guerras Carlistas en el s.XIX, en las cuales Morella fue bastión general Cabrera, i los duros comienzos del s.XX marcados por la dictadura de Primo de Rivera, la fallida II República y la Guerra Civil con su posterior posguerra.
No obstante, hoy supone un destino de obligada visita en Castellón por su entorno y por su arte y arquitectura, maravillosamente conservada, en la cual se percibe toda la historia de esta espectacular población. En su haber tiene fiestas únicas y muy esperadas a las que, si acude, el visitante va a quedar encantado y sorprendido. Además todo ello puede acompañarse de su gastronomía, muy marcada por la cocina con trufa u otras comidas como la cuajada, els ‘flaons’ o las migas del pastor.
Si vas a visitarla hay cosas que debes saber y tener en cuenta como las siguientes que por aquí te dejamos.

Monumentos que debes visitar:
Castillo de Morella: Este castillo es uno de los monumentos más importantes de Morella y queda situado en la montaña conocida como La Mola, sobre la que la localidad descansa. Fue construido en el siglo X y es uno de los castillos más grandes de España. Pese a ser de construcción islámica, ha sufrido varias reformas en época medieval. Este lugar histórico ha sido testigo de muchas batallas y conflictos a lo largo de los siglos. Desde este lugar impresionante se puede disfrutar de una vista panorámica de la ciudad y sus alrededores.
Muralla y portales: La muralla que rodea la localidad supone 2km de muro. Pese a construirse originalmente en época de Reconquista, la actual muralla data de entre los siglos XIV y XV. La muralla, de unos 10/15m de altura y 2 de grosor, queda acompañada por 7 puertas y 10 torres.
Basílica Arciprestal de Santa María la Mayor: Esta joya del gótico valenciano fue construida entre los siglos XIII y XVI y es conocida por su impresionante fachada con dos portadas góticas, una dedicada a los apóstoles y otra a las Vírgenes, y un impresionante rosetón. El reciente descubrimiento de la policromía que decoraba los altorrelieves de la escalera de caracola que lleva al coro, fue un hito que hoy admira cualquier vecino o visitante. También cuenta con una gran cantidad de obras de arte religioso como el altar mayor barroco y de estilo churrigueresco.
Torres de Sant Miquel: Estas torres forman parte de la muralla medieval que rodea la ciudad. Datan del 1360 y es la construcción imponente con la que Morella te da la bienvenida ya que suponen uno de sus accesos principales.
Acueducto de Santa Llúcia o de Morella: Este acueducto fue construido entre los siglos XIII y XIV y se utilizó para traer agua a la ciudad desde el acuífero de la fuente de Vinatxos. Pese a su fecha de construcción, fue ideado en tiempos de Jaume I.
Ayuntamiento de Morella: El ayuntamiento es un edificio cuya construcción data de entre mediados del s.XIV a principios del s.XV. Destaca por los dos cuerpos diferenciados que lo componen y por una marcada arquitectura románica con tintes góticos.
Convent de Sant Francesc: Tiene una hermosa iglesia del siglo XIV en cuya Sala Capitular hay una representación de La Danza de la Muerte. En esta pintura del siglo XV, dignatarios, sacerdotes y pueblo bailan de la mano. Asimismo, en este espacio destaca su hermoso claustro al aire libre y rodeado por una sucesión de arcos que, al igual que el resto de la arquitectura del lugar, es de estilo románico pero ya con una marcada transición al gótico.
Fiestas y tradiciones:
Sexenni: El Sexenni es una fiesta que se celebra cada seis años en Morella y que tiene lugar una vez cada seis años, celebrándose el tercer domingo de agosto desde 1673. La fiesta se celebra en honor a la Virgen de Vallivana y dura nueve días los cuales están llenos de actos solemnes que los morellanos dedican a la Virgen en agradecimiento a la desaparición de la peste que asoló la población en 1672. Durante este tiempo, se realizan procesiones, bailes y otros eventos culturales. También se elaboran tapices de papel rizado que adornan las calles de Morella. La fiesta está catalogada como de Interés Turístico Nacional desde el año 2012. Es una de las celebraciones más esperadas de la Provincia.
L’anunci: Es la fiesta con la que se anuncia la llegada del sexenni un año antes de su celebración. L’anunci tiene lugar el cuarto domingo de agosto y es una de las celebraciones más importantes y esperadas de la localidad. Consiste en una serie de actos solemnes y festivos que anuncian la llegada del nuevo año sexenal y cuyo acto principal es el pregón, que marca la entrada de Morella en ese año sexenal. El pregón es seguido por una gran batalla de confeti, en la que se lanzan hasta 60 toneladas de confeti durante una cabalgata protagonizada por los vecinos de Morella y las carrozas que han construido para el evento. L’Anunci es una fiesta declarada Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España, Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Fiestas de Sant Antoni: Las Santantonades son una de las fiestas más características y representativas de la comarca de los Puertos. En Morella se celebra el fin de semana posterior en la fiesta de San Antonio Abad (17 de enero). El viernes por la noche se representa la Vida del Santo a la puerta de los Apóstoles de la Basílica de Santa Maria. Después de esta representación de las tentaciones que sufrió el santo, se enciende la barraca. Además, hay más representaciones en las que se retratan momentos de la vida tradicional como labrar el campo o preparar las morcillas en el marco de una matanza tradicional.
Fiestas en honor a Sant Roc o “d’agost”: En agosto hay unas fiestas muy queridas por la población como las de Sant Roc, también conocidas como “d’agost”. Los Peregrinos, niños y niñas danzan por las calles a la vez que recitan poemas alabando al santo o también otros que estén relacionados con los elementos de la fiesta o bromear o crítica social.
Anécdotas históricas curiosas:
El milagro de San Vicente Ferrer: La leyenda dice que en el año 1414 San Vicente se alojó en esta casa de Morella en su viaje a Morella para reunirse con el papa Benedicto XIII (Papa Luna) y el rey Fernando I y hablar del final del Cisma de Occidente, cuya reunión por cierto terminó sin éxito por la negativa del papa Benedicto a abdicar. La mujer de la casa donde iba a alojarse el santo, preocupada por no tener nada que ofrecerle para comer preguntó a su marido qué podía preparar de comida al santo. El marido le contestó que lo mejor que encontrara. La mujer, enloquecida, pensó que lo mejor y más preciado era su amado y único hijo. La mujer en su ataque de locura y en ausencia del marido, mató a su propio hijo de seis meses y lo guisó, como si fuera un cordero, para ofrecérselo a San Vicente. Incluso, para probar si el asado estaba en su punto, la madre arrancó un dedo de su hijo. Cuando se disponían a comer, el santo se dió cuenta de lo sucedido y, cogiendo los trozos del niño, en medio de sus plegarias, los juntó de nuevo y le resucitó, devolviéndole sano a sus padres, aunque eso sí, sin el dedo que la madre le había arrancado. Ahora hay una cerámica que recuerda el hecho.



Comentarios